Descripción del proyecto

Hoy en día, promover el emprendimiento en la educación es una clave esencial para que los alumnos asuman riesgos, sean independientes y tengan confianza en su futuro laboral.

Para entender la importancia de este concepto, primero, debemos saber qué significa. El emprendimiento hace referencia a la actitud y aptitud para llevar a cabo un proyecto a través de ideas y oportunidades y afrontando las adversidades. El término se usa, sobre todo, en economía, en la que un emprendimiento es una iniciativa que asume un riesgo económico con la finalidad de aprovechar una oportunidad del mercado.

Fomentar el emprendimiento en niños, jóvenes y adultos es importante para promover su autonomía y superación ante la vida. Los beneficios de esta práctica son múltiples: se desarrollan la creatividad, la asertividad, la confianza y el pensamiento positivo. Por otro lado, también mejora la capacidad para resolver conflictos y tomar decisiones.

Ser emprendedor, no significa montar tu propia empresa, ni querer explotar a tus trabajadores para conseguir una recompensa económica, ni se asocia con el banquero, el especulador o el aprovechado. Ser emprendedor aprovechar las oprtunidades que se nos presentan a lo largo de nuestra vida.

Cuando intentamos transmitir los pilares de una cultura emprendedora, una de las frases que suelen oír es: “abre los ojos y aprovecha la oportunidad”, la que la vida te esté brindando en ese momento: ya sea la de continuar los estudios, la de colaborar con tu entorno, la de participar en un concurso escolar o la de crear y gestionar una nueva idea, un nuevo pensamiento que genere un progreso y, en definitiva, un paso hacia adelante.

La cultura emprendedora en educación se define como una manera de pensar y actuar, tomar la iniciativa orientada tanto al desarrollo personal (concretar un proyecto vital: autoconocimiento, creatividad, imaginación), como social (llevar a cabo iniciativas que repercutan en la mejora de la calidad de vida y de bienestar común: creación de grupo, responsabilidad, comunidad, comunicación) y productivo (crear riquezas y prosperidad en un marco sostenible y solidario: tener iniciativa, diseñar un plan, prepararse para asumir riesgos)

La cultura emprendedora se resume, así como una actitud ante la vida y constituye en sí misma un valor en todos los aspectos. A través de ella, se pretende desarrollar la creatividad, la iniciativa, la autoestima, el empoderamiento, la confianza, el trabajo en equipo, la toma de decisiones, la solidaridad, saber hablar en público, descubrir las propias pasiones e intereses, promover la crítica constructiva… En definitiva: ayudar a crecer, a madurar y a aprender con el mundo real mediante la práctica en la escuela y la involucración del propio entorno.